ALERGÓLOGO · INMUNÓLOGO · INTERNISTA

Post-graduado del “CMN 20 de Noviembre”
Certificado por el Consejo Nacional de Inmunología Clínica y Alergia (CONICA, 649)
Miembro del Colegio Mexicano de Inmunología Clínica y Alergia (CMICA)
CP: 4257307
Ced Med Int: 5928371
Cédula Inmuno-Alergia: 6323919

 

¿Sufres de alergias?

Asma
Rinitis
Sinusitis
Urticaria
Dermatitis atópica
Alergia a picadura de insectos
Alergia a alimentos
Gripes frecuentes
y otros

PROCESOS ALÉRGICOS

PROCESOS ALÉRGICOS

Los procesos alérgicos resultan de una reacción inflamatoria exagerada del organismo hacia componentes del medio ambiente llamados alérgenos, los cuales incluyen: pólenes, ácaros, cucarachas, pelo o caspa de animales y hongos. Aunque también se involucran alimentos y medicamentos.

Recomendaciones Generales

Ventilar las habitaciones para evitar zonas de humedad (dar al paciente la habitación más seca e iluminada). Pueden usarse deshumidificadores.

Efectuar la limpieza de la casa, mientras el paciente no está en ella.

Evitar polvo en toda la casa, especialmente en la habitación del paciente:
– Limpiar con trapo húmedo o usar aspiradora con filtro EPA.
– Retirar alfombras y tapetes afelpados. Pueden colocar tapetes lisos.
– Evitar el exceso de muebles y objetos decorativos que acumulen polvo, incluidos muñecos de peluche.

Evitar objetos como muebles, ropa o juguetes, hechos de pluma, piel, lana o seda.

Evitar animales de pelo o pluma. (En patio)

Se pueden usar fundas y almohadas anti-ácaros, o ropa de material sintético. También podrían forrar el colchón con plástico; o bien, se recomienda limpiar con un trapo húmedo y dejarlo descubierto al menos 1 hr semanalmente, también podrían usarse aspiradora con filtro EPA. Evitar cobijas o cobertores afelpados.

Lavar la ropa de cama (fundas, sábanas, cobertores y pijamas) 1-2 veces x semana.

Evitar el uso de irritantes como: insecticidas, substancias de olor fuerte, perfumes, pintura fresca, gasolina, humo de tabaco, cloro, entre otros.

Prevenir cambios de temperatura, así como el contacto con personas que tengan padecimientos agudos de las vías respiratorias o niños con fiebres eruptivas.

Lavados nasales 2-3 veces/día (Sterimar, Nasalub adultos, iliadín AQUA, etc).

El Tratamiento

Evitar la causa

(Previene)

Medicamentos

(Controlan síntomas)

Inmunoterapia

“Vacunas de alergia”
(Controla inflamación de base y regula al sistema de defensa)

Inmunoterapia o vacuna de alérgenos

La inmunoterapia o vacuna de alérgenos es un tratamiento que debe administrarse por 3 a 5 años. Es específica para cada paciente, elaborada con las sustancias a las que reaccionó en las pruebas.

Aplicar con jeringa para insulina (ultrafina marca BD de 50 unidades, punta de 6 a 8mm), alternando en la parte posterior (atrás) del tercio medio de los brazos, en ángulo de 90º la cantidad indicada. El brazo debe estar relajado. También se puede aplicar en el borde lateral de abdomen. Si hay comezón ó roncha ≥ 1cm deberá tomar una dosis de antihistamínico inmediatamente: epinastina, fexofenadina, loratadina o levocetirizina. En las siguientes aplicaciones repita la misma cantidad de líquido o disminúyala hasta que nuevamente la tolere y pueda continuar su esquema de vacunación.
Si el problema es grave deberá aplicarse Epinefrina intramuscular inmediatamente en la dosis indicada y acudir de inmediato a urgencias. Debe avisar al Servicio de Alergología (cel: 2461210257) en caso de reacciones importantes con la vacuna.
Es prioritario que comprenda que la vacuna una vez que se inicia no debe estar siendo interrumpida por más de una semana, ya que el cuerpo se “desacostumbra”, pudiendo presentar reacciones graves tras volver a aplicarla. Si tiene que suspenderla más de dos semanas, deberá reiniciarla en la mínima dosis e ir subiendo como si fuera frasco de primera vez.

Mantener las gotas debajo de la lengua 2-3 minutos y deglutirlas. Sentado o de pie. No consumir alimentos 30 minutos antes ni 30 minutos después. Las reacciones adversas tienden a ser mínimas y casi siempre se relacionan con comezón en labios o lengua. Por lo que deberá disminuir la dosis a la última tolerada, e intentar aumentarla en las aplicaciones subsecuentes.

– Se debe transportar en frío. Favor de traer su bolsita térmica con gel congelado a su consulta. Conservar en refrigeración (2-8ºC)
– Debe administrarse de preferencia en el día.
– Suspenda la vacuna si persiste la reacción intensa en el sitio de aplicación. O bien, si hay crisis de asma o gripe severa, fiebre ≥ 38.3 °C, hepatitis, varicela, rubeola, u otra enfermedad eruptiva, y reiníciela 1-2 dos días después de la molestia principal. No la retrase, ya que su vacuna es lo que le va a ayudar a que se enferme menos. Debe seguirla aplicando aunque tome antibióticos.

Preguntas Frecuentes

La alergia es una respuesta inflamatoria del sistema de defensa hacia cosas ambientales como pólenes o ácaros del polvo.
Esta respuesta inapropiada y equivocada, es claramente perjudicial para el paciente y produce una serie de alteraciones inflamatorias de la piel y mucosas, que originan los diferentes síntomas y signos de las enfermedades alérgicas que afectan piel, vía respiratoria, vía gastrointestinal , ocular e incluso neurológicas.

Existen unos factores predisponentes genéticos y unos factores ambientales desencadenantes. Los antecedentes familiares son muy importantes. Si uno de los padres es alérgico, la probabilidad de que el niño padezca alergia es del 50%. Si los dos progenitores son alérgicos la probabilidad es de al menos 70%.
Hasta el momento el conocimiento aceptado es que no se nace alérgico, se tiene predisposición genética y en función de los factores ambientales la persona se hace alérgica a determinadas sustancias con capacidad de producir una respuesta inmunológica de hipersensibilidad y posteriormente alergia. Estas sustancias se conocen como alérgenos. 

Existen muchos alérgenos como:
– Inhalados o aerolaergenos: pólenes, ácaros, epitelios, látex
– Alimentos: leche, huevo, frutas, frutos secos
– Fármacos: antibióticos, antiinflamatorios, anestésicos
– De contacto: níquel, cromo, perfumes, látex
– Ocupacionales o laborales: látex, harina de trigo
– Venenos: abeja, avispas

Todas estas sustancias pueden sensibilizar a una persona predispuesta, de modo que su sistema inmunitario produzca anticuerpos del tipo Inmunoglobulina E (IgE) contra estos alérgenos. Estos anticuerpos se unen a la superficie de una células llamadas células cebadas (piel y mucosas) y basófilos (sangre). Cuando el paciente vuelve a tener contacto con el alérgeno se produce una interacción con la IgE fijada a dichas células y se efectúa un cambio conformacional de estas células, que liberan una serie de mediadores proinflamatorios, responsables de los diferentes síntomas y signos de las enfermedades alérgicas. Pero en el caso de los alérgenos de contacto el mecanismo es mediado por linfocitos.

Infecciones respiratorias frecuentes: En general, los niños empiezan a presentar resfriados alrededor de los 6 meses de edad. Durante los primeros años de su vida (6 meses a 4 años de edad), presentarán en promedio 6 a 8 episodios por año. Posteriormente, durante la primaria, el promedio bajará a 5 ó 6 episodios por año y finalmente durante la adolescencia presentará los mismos episodios que en la edad adulta, que son cuatro por año aproximadamente. Las infecciones virales del aparato respiratorio son responsables de más del 50% de las infecciones agudas con fiebre que ocurren en la niñez. Además de estos episodios respiratorios, es probable que presenten episodios diarreicos (con o sin vómito) dos o tres veces por año.
Si su hijo estornuda frecuentemente con presencia de moco acuoso o transparente (rinorrea hialina) con duración mayor a un mes, no presenta fiebre, se le congestiona su nariz, se rasca su nariz u ojos, es probable que su hijo presente una rinitis alérgica.

Rinitis alérgica: es la enfermedad alérgica más frecuente. Afecta al 25-30% de la población. Se manifiesta por estornudos en salva, secreción nasal acuosa, comezón o picor de la nariz y congestión nasal. En muchos casos la rinitis alérgica coexiste con la conjuntivitis alérgica que cursa con lagrimeo, enrojecimiento o comezón ocular. Además puede asociarse a asma alérgica. 

Asma alérgica: es la segunda enfermedad alérgica por su frecuencia, y es muy importante por tratarse de una enfermedad crónica que puede cursar con crisis asmática. En algunas comunidades afecta al 10% de la población infantil. En adultos afecta al 5% de las personas. Más del 90% de los casos de asma es debido a inflamación alérgica y la causa más frecuente son los ácaros, pólenes, esporas de hongos, algunos epitelios e incluso algunos alimentos. El asma produce tos, dificultad respiratoria, dolor opresivo del pecho, así como ruidos torácicos inspiratorias y espiratorios (sibilancias). El asma se asocia con rinitis y conjuntivitis alérgica. 

Urticaria crónica: se trata de una enfermedad de la piel que se manifiesta como ronchas (habones) que suelen generar comezón o picor (prurito). Estos habones pueden ser de tamaño, forma y localización variable. La duración de las lesiones es de menos de 24hr, aunque habitualmente según van desapareciendo pueden ir apareciendo nuevas lesiones. En ocasiones la enfermedad puede afectar a las partes más profundas de la piel y aparecen entonces hinchazones, y son más frecuentes en los párpados y labios, a esto le llamamos angioedema. Pueden aparecer simultáneamente urticaria y angioedema. La duración de más de 6 semanas de este problema se conoce como urticaria crónica. La urticaria aguda puede llegar a afectar hasta el 20% de la población mundial en algún momento de la vida. 

Dermatitis atópica o eccema atópico: habitualmente se presenta desde la etapa de lactancia, pero puede debutar en cualquier momento de la vida. Se caracteriza por piel seca, comezón (prurito) e induce al rascado. El rascado repetitivo conduce a enrojecimiento y descamación (eccema). Como la mayoría de las enfermedades alérgicas tiene un curso crónico y puede asociarse a otras enfermedades alimentarias o respiratorias. Su tratamiento amerita evitar jabones, mantener una adecuada humectación cutánea, control de la inflamación y evitar recaídas. 

Prúrigo por insectos: es la reacción alérgica hacia la picadura de insectos. Su manifestación es de urticaria papular, es decir grano y roncha, muy pruriginosa (comezón excesiva) que habitualmente deja una marca residual. Cuando la reacción es muy intensa pueden presentarse ampollas de tamaño variable. Se debe habitualmente a picadura de insectos como moscos, pulgas o chinches. 

Alergia alimentaria: en esta enfermedad alérgica los alimentos ingeridos son los alérgenos responsables de la reacción de hipersensibilidad. Las manifestaciones clínicas más frecuentes son picor o hinchazón de labios y boca (síndrome de alergia oral). Las manifestaciones digestivas incluyen: náuseas, vómitos y/o dolor abdominal; y en piel se presenta dermatitis atópica o urticaria. En situaciones graves se presenta anafilaxia. Los alimentos más frecuentemente implicados en la edad pediátrica son la leche de vaca y el huevo. En edad adulta son frutos secos, frutas y crustáceos. 

Anafilaxia: es la enfermedad alérgica más grave. Se tratada de una reacción inflamatoria de instauración rápida (minutos), generalizada y que pone en peligro la vida. Es un síndrome complejo que cursa con liberación de mediadores de inflamación de piel y de otros órganos como gastrointestinal, respiratorio o cardiovascular. Puede manifestarse por urticaria aguda, rinitis, crisis de asma, náuseas, vómito, dolor abdominal, mareo e incluso pérdida del estado de conciencia. El alérgeno puede llegar al organismo por vía digestiva (alimentos o medicamentos) o inyectado (picadura de insectos, medicamentos).

Las enfermedades alérgicas aumentan cada año. Las posibles causas son variadas. El modo de vida occidental conlleva una serie de hábitos y costumbres claramente perjudiciales (tabaquismo, alimentos procesados, sedentarismo, obesidad).
Además de los inviernos más suaves, el efecto invernadero y la contaminación ambiental favorecen la sensibilización a pólenes que anteriormente no se observaban.
Existe también la teoría de la higiene. Nuestros hijos viven en ambientes limpios, se bañan con mucha frecuencia, están vacunados contra numerosas enfermedades, se utilizan muchos antibióticos, libres de enfermedades parasitarias. Todas estas situaciones hacen sospechar que al no haber bacterias o parásitos que combatir, se oriente la respuesta inmune hacia sustancias inocuas como pólenes, epitelios, ácaros, etcétera.

El alergólogo es un médico especializado en Alergología e Inmunología, preparado para prevenir, diagnosticar y tratar las enfermedades alérgicas y del sistema inmune. El alergólogo-inmunólogo está capacitado para evaluar los diferentes aspectos de las enfermedades alérgicas que pueden afectar a distintos sistemas del organismo (piel, aparato digestivo, aparato respiratorio, sistema cardiovascular, etc.), pero también de procesos como inmunodeficiencias primarias y secundarias, e incluso procesos autoinmunes. Suele ocurrir que un mismo paciente presente rinitis, conjuntivitis, asma, dermatitis y alergia alimentaria. El alergólogo-inmunólogo está capacitado para realizar un diagnóstico y tratamiento integral de enfermedades inmunoalérgicas. Igualmente se tiene y es muy conveniente la colaboración con otras especialidades.

La mejor herramienta para identificar un problema médico sigue siendo la historia clínica. Sin embargo, para realizar el diagnóstico de certeza, el alergólogo dispone de una serie de pruebas in vivo (pruebas cutáneas y de provocación). Las pruebas cutáneas de alergia siguen siendo una de las principales herramientas diagnósticas en los proceso alérgicos, las cuales deben ser realizadas por personal calificado y experto, son habitualmente seguras y rápidas.
En relación de las pruebas de laboratorio es posible cuantificar la inmunoglobulina E total y las diferentes IgE específicas frente a determinados alérgenos (diagnóstico molecular). Además de medir estado inflamatorio del organismo.

El alergólogo recomendará el tratamiento más adecuado para cada paciente. El tratamiento integral incluye: medidas de control ambiental, tratamiento farmacológico y vacunas de alergia (inmunoterapia específica de alérgenos). El tratamiento con “vacunas de alergia” se determinan en base al resultado de las pruebas cutáneas de alergia y son por lo tanto específicas para cada paciente, siendo su duración de 3-5 años en promedio para lograr un cambio en la memoria celular inmune. En sí, el objetivo del tratamiento con vacunas de alergia es cambiar la expresión de genes con el objetivo de modificar el perfil de inflamación hacia una tolerancia inmune, que sería lo ideal y curativo aunque esto es solo por un periodo de tiempo que va por unos años. Pero además se deben modificar los factores ambientales como una dieta sana y actividad física para mejor control. En conclusión, el alergólogo diseñará planes de actuación terapéutica para cada paciente en particular con padecimientos alérgicos.